Juventud en Movimiento: Fe, Unidad y Victoria en las Primeras Olimpiadas JA
- Pr. Carlos Martínez

- 24 jun
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El pasado sábado 28 de marzo, los jóvenes y el club de Conquistadores se dieron cita en la pista atlética de Río Grande para celebrar las primeras Olimpiadas JA, en un evento que combinó fe, compañerismo y sana competencia.

La jornada inició en horas de la tarde con un ambiente de alabanza y adoración, seguida de un mensaje inspirador presentado por el capellán de la Academia Metropolitana, el Pr. César Acevedo, quien motivó a los presentes a fortalecer su caminar espiritual. Como parte del programa, se desarrollaron dinámicas de la “Carrera del Cristiano” que llevaron a jóvenes y adultos a reflexionar profundamente sobre su relación con Dios y el propósito de sus vidas.
Al caer la noche, tras la puesta de sol, conforme al mandato bíblico de Éxodo 20:8-11, se llevó a cabo uno de los momentos más significativos: la formación de los aros olímpicos en la pista, integrada por conquistadores y jóvenes, que simbolizan la hermandad, solidaridad y amor que unen a la juventud.

Diversas iglesias dijeron presente, entre ellas: La Gloria, Metrópolis, Sabana Llana, Litheda, Villa Carolina, Caparra, Río Piedras, Magnolia, Piñas, Luquillo, El Verde, Fortuna, San Isidro, Humacao I, Patillas, Celada y Buena Vista Cayey, lo que demuestra el alcance y el compromiso de las diferentes zonas.
La noche estuvo marcada por competencias atléticas en las que los participantes dieron lo mejor de sí y representaron con orgullo a sus zonas. Tras una jornada llena de entusiasmo y esfuerzo, la zona metropolitana se alzó con la victoria.

Extendemos nuestras felicitaciones a cada director de Jóvenes y Conquistadores por su liderazgo y dedicación y, en especial, a cada joven que participó activamente en esta experiencia. Asimismo, reconocemos la labor del Pr. Bernardino Arocho, Daphne Domínguez, el Prof. Nelson Rivera y todo el equipo de trabajo que hicieron posible este evento.
Más que una competencia, estas Olimpiadas JA se convirtieron en un espacio de crecimiento espiritual, de unidad y de reafirmación del compromiso de una juventud que corre con propósito hacia una meta eterna.


