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- Creencia #11 | Iglesias Adventistas de Puerto Rico
Doctrina de la Salvación Existe una guerra cósmica entre Dios y Satanás. El enemigo de Dios reclama el carácter arbitrario e injusto de Dios como base de su rebelión. Atacando al ser humano, como creación especial de Dios, lo indujo también a rebelarse. Dios decide demostrar su amor sacrificándose en su Hijo a morir por la humanidad con el deseo de que el ser humano decida aceptarle. 11. CRECIENDO EN CRISTO: El nacimiento es un momento de gozo. Una semilla germina, y la apariencia de aquellas primeras hojas traen felicidad al jardinero. Nace un bebé, y su primer quejido anuncia al mundo que una nueva vida exige su lugar. La madre olvida todo su dolor y se une al resto de la familia en gozo y celebración. Una nación nace para ser libre, y un pueblo entero inunda las calles y llena las plazas citadinas, agitando símbolos de su nuevo gozo. Pero imagine lo siguiente: Las dos hojitas no se convierten en cuatro, sino que permanecen igual o se desvanecen; un año después el pequeño bebé no sonríe ni ha podido dar sus primeros pasos, sino que su desarrollo ha quedado congelado en la etapa en la que vino al mundo; la nación recién liberada poco después se derrumba y se torna en una prisión de temores, torturas y cautiverio. El gozo del jardinero, el éxtasis de la madre y la promesa de un futuro lleno de libertad se tornan en desánimo, penas y luto. El crecimiento —el crecimiento continuo, constante, madurador y fructífero—es parte esencial de la vida. Sin él, el nacimiento no tiene significado, propósito ni destino. Crecer es una ecuación inseparable de la vida, tanto física como espiritual. El crecimiento físico exige nutrición, ambiente, apoyo, ejercicio, educación y entrenamiento apropiados, y una vida llena de propósito. Pero el asunto en cuestión aquí es el crecimiento espiritual. ¿Cómo crecemos en Cristo y maduramos como cristianos? ¿Cuáles son las señales del crecimiento espiritual? Jesús triunfó sobre las fuerzas del mal por su muerte en la cruz. Quien subyugó los espíritus demoníacos durante su ministerio terrenal, quebrantó su poder y aseguró su destrucción definitiva. La victoria de Jesús nos da la victoria sobre las fuerzas malignas que todavía buscan controlarnos y nos permite andar con él en paz, gozo y la certeza de su amor. El Espíritu Santo ahora mora dentro de nosotros y nos da poder. Al estar continuamente comprometidos con Jesús como nuestro Salvador y Señor, somos librados de la carga de nuestros actos pasados. Ya no vivimos en la oscuridad, ni en el temor a los poderes malignos, ni en la ignorancia, ni en la falta de sentido de nuestra antigua manera de vivir. En esta nueva libertad en Jesús, somos invitados a desarrollarnos en semejanza a su carácter, en comunión diaria con él por medio de la oración, alimentándonos con su Palabra, meditando en ella y en su providencia, cantando alabanzas a él, reuniéndonos para adorarlo y participando en la misión de la iglesia. Al darnos en servicio amante a quienes nos rodean y al testificar de la salvación, la presencia constante de Jesús por medio del Espíritu transforma cada momento y cada tarea en una experiencia espiritual. (Sal. 1:1,2; 23:4; 77:11, 12; Col. 1:13, 14; Col. 2:06, 14, 15 ; Luc. 10:17- 20; Efe. 5:19,20; 6:12-18; 1 Tes. 5:23; 2 Ped. 2:9; 3:18; 2 Cor. 3:17,18; Fil. 3:7-14; 1 Tes. 5:16-18; Mat. 20:25-28; Juan 20:21; Gál. 5:22-25; Rom. 8:38,39; 1 Juan 4:4; Heb. 10:25) Previo Siguiente
- Creencia #1 | Iglesias Adventistas de Puerto Rico
Doctrina de Dios Dios es amor, poder y esplendor. Por amor decidió crearnos y desea una conexión íntima con la humanidad. Sus características principales son maravillosas, es lento para la ira y grande en misericordia.Busca comunicarse aun con la humanidad a través de muchas maneras. Es un misterio; Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo. 1. LAS SAGRADAS ESCRITURAS: Ningún libro ha sido tan amado, tan odiado, tan reverenciado, tan condenado como la Biblia. Hay quienes han sufrido la muerte por su causa. Otros se han convertido en asesinos creyendo así honrarla. Ha inspirado los hechos más nobles y más grandes del hombre, y ha sido culpada por sus hechos más condenables y degradantes. Se han levantado guerras sobre la Biblia, revoluciones han sido alimentadas en sus páginas, y reinos han caído por sus ideas. Personas de diversos puntos de vista: desde teólogos de la liberación hasta capitalistas; de fascistas a marxistas, de dictadores a libertadores, de pacificadores a militaristas, buscan en sus páginas las palabras con las cuales justificar sus acciones. La exclusividad de la Biblia no viene de su influencia política, cultural y social inigualable, sino de su origen y de los temas que trata. Es la revelación del único Dios-hombre: el Hijo de Dios, Jesucristo, el Salvador del mundo. Las Sagradas Escrituras, que abarcan el Antiguo y el Nuevo Testamento, constituyen la Palabra de Dios escrita, transmitida por inspiración divina mediante santos hombres de Dios que hablaron y escribieron impulsados por el Espíritu Santo. Por medio de esta Palabra, Dios comunica a los seres humanos el conocimiento necesario para alcanzar la salvación. Las Sagradas Escrituras son la infalible revelación de la voluntad divina. Son la norma del carácter, el criterio para evaluar la experiencia, la revelación autorizada de las doctrinas, y un registro fidedigno de los actos de Dios realizados en el curso de la historia. (2 Ped. 1:20,21; 2 Tim. 3:16,17; Sal. 119:105; Prov. 30:5, 6; Isa. 8:20; Juan 17:17; 1 Tes. 2:13; Heb. 4:12) Creencias Siguiente
- Creencia #22 | Iglesias Adventistas de Puerto Rico
Doctrina de la Vida Cristiana Dios en la figura de Jesús vivo una vida humana en su máxima expresión de santidad. En ese sentido Jesús es nuestro ejemplo. Creemos en un cristianismo holístico, que impacta todas las áreas de la vida. Por tal razón, aspiramos a que nuestras vidas sean de inspiración para quienes nos rodean, por ser positivas y equilibradas, cuidando nuestro cuerpo, refinando la mente y el espíritu. 22. LA CONDUCTA CRISTIANA: SIGNIFICA EL ESTILO DE VIDA de un seguidor de Dios, surge como nuestra respuesta agradecida a la magnífica salvación de Dios por medio de Cristo. Pablo apela a todos los cristianos, diciendo: ‘Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Rom. 12:1, 2). Por eso, los cristianos protegen y desarrollan voluntariamente sus facultades mentales, físicas y espirituales, con el fin de honrar a su Creador y Redentor. Cristo oró: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo" (Juan 17:15, 16). ¿Cómo puede un cristiano estar en el mundo y a la vez separarse de él? ¿Cómo debe el estilo de vida del cristiano diferenciarse del que prevalece en el mundo? Los cristianos deben adoptar un estilo de vida diferente, no con el fin de ser diferentes, sino porque Dios los ha llamado a vivir según principios. El estilo de vida al cual los ha llamado, les permite alcanzar su máximo potencial como creación suya, haciéndolos eficientes en el servicio del Señor. El ser diferentes también les permite progresar en su misión: servir al mundo, ser la sal y la luz en él. ¿Qué valor tendría la sal si no tuviera gusto, o la luz, si no fuera diferente de la oscuridad? Cristo es nuestro ejemplo. Él vivió tan enteramente en el mundo, que sus contemporáneos lo acusaban de ser “un hombre comilón y bebedor de vino” (Mat. 11:19), a pesar de que no lo era. Vivió de tal manera en consonancia con los principios de Dios, que nadie pudo hallarlo culpable de pecado (Juan 8:46). Somos llamados a ser un pueblo piadoso que piense, sienta y actúe en armonía con los principios del cielo. Para que el Espíritu recree en nosotros el carácter de nuestro Señor, nos involucramos solo en aquellas cosas que producirán en nuestra vida pureza, salud y gozo cristiano. Esto significa que nuestras recreaciones y nuestros entretenimientos estarán en armonía con las más elevadas normas de gusto y belleza cristianos. Si bien reconocemos las diferencias culturales, nuestra vestimenta debiera ser sencilla, modesta y de buen gusto, como corresponde a aquellos cuya verdadera belleza no consiste en el adorno exterior, sino en el inmarcesible ornamento de un espíritu apacible y tranquilo. Significa también que, puesto que nuestros cuerpos son el templo del Espíritu Santo, debemos cuidarlos inteligentemente. Junto con la práctica adecuada del ejercicio y el descanso, debemos adoptar un régimen alimentario lo más saludable posible, y abstenernos de los alimentos inmundos, identificados como tales en las Escrituras. Como las bebidas alcohólicas, el tabaco y el uso irresponsable de drogas y narcóticos son dañinos para nuestros cuerpos, debemos también abstenernos de ellos. En cambio, debemos empeñarnos en todo lo que ponga nuestros pensamientos y nuestros cuerpos en armonía con la disciplina de Cristo, quien quiere que gocemos de salud, de alegría y de todo lo bueno (Rom. 12:1,2; 1 Juan 2:6; Efe. 5:1-21; Fil. 4:8; 2 Cor. 10:5; 6:14-7:1; 1 Ped. 3:1-4; 1 Cor. 6:19,20; 10:31; Lev. 11:1-47; 3 Juan 2). Previo Siguiente
- Mayordomía | Iglesias Adventistas de Puerto Rico Este
Mayordomía Departamental Yoselinne Marrero A sistente Administrativa Evy M. Garcés Eventos Recursos Archivos Más... (787) 758-8282 x 233 | fideicomiso@apadventista.org _________________________________________________________________________________________________________________ La mayordomía es la administración y el cuidado de los recursos otorgados por Dios. El uso sabio de lo que tenemos significa que la obra de Dios puede florecer y más personas pueden entender la Biblia para encontrar libertad, sanación y esperanza en Jesús. El Departamento de Mayordomía ayuda a capacitar a líderes y miembros adventistas de todo el mundo en los principios bíblicos de mayordomía. Recursos Sin Material Eventos Sin Eventos
- Doctrina de la Humanidad | Iglesias Adventistas de Puerto Rico
Doctrina de la Humanidad Como creación suprema de Dios, la humanidad fue hecha a imagen y semejanza. Ante el engaño del enemigo, la humanidad se corrompió y fue destituida de la gloria de Dios. El amor por el ser humano y su valor para Dios es tanto que se pone en curso un plan para el rescate y restauración de la relación fracturada. 6. La Creación 7. La Naturaleza Humana Previo Siguiente
- Creencia #2 | Iglesias Adventistas de Puerto Rico
Doctrina de Dios Dios es amor, poder y esplendor. Por amor decidió crearnos y desea una conexión íntima con la humanidad. Sus características principales son maravillosas, es lento para la ira y grande en misericordia.Busca comunicarse aun con la humanidad a través de muchas maneras. Es un misterio; Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo. 2. LA DEIDAD: En el Calvario, casi todos rechazaron a Jesús. Solo unos pocos reconocieron quién era realmente Jesús; entre ellos, el ladrón moribundo que lo reconoció como Rey y Señor (Luc. 23:42), y el soldado romano que dijo: “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios” (Mar. 15:39). Al escribir Juan las siguientes palabras: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (Juan 1:11), se refería no solo a la multitud que se amontonaba al pie de la cruz, ni siquiera a Israel, sino a toda generación que haya vivido. A excepción de un puñado de individuos, toda la humanidad, a semejanza de la bulliciosa multitud reunida en el Calvario, ha rehusado reconocer en Jesús a su Dios y Salvador. Este fracaso, el mas trágico y profundo de la humanidad, demuestra que el conocimiento de Dios que poseen los seres humanos es radicalmente deficiente. Se puede conocer a Dios. Dios conoce el dilema que enfrentamos los seres humanos; por eso en su amor y compasión, ha llegado hasta nosotros por medio de la Biblia. En sus páginas se revela que “el cristianismo no es el registro de la búsqueda que los hombres hacen de Dios; es el producto de la revelación que Dios hace de sí mismo y de sus propósitos para con el hombre”. Esta autorrevelación está designada para salvar el abismo que existe entre este mundo rebelde y nuestro amante Dios. La mayor manifestación del amor de Dios llegó hasta nosotros por medio de su suprema revelación, es decir, de Jesucristo, su Hijo. Por medio de Jesús podemos conocer al padre. Como declara Juan: “Sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero” (1 Juan 5:20). Además, Jesús declaró: “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien has enviado" (Juan 17:3). Estas son buenas noticias. Si bien es imposible conocer completamente a Dios, las Escrituras nos permiten obtener un conocimiento práctico de él que basta para permitirnos entrar en una relación salvadora con él. Hay un solo Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, una unidad de tres personas coeternas. Dios es inmortal, todopoderoso, omnisapiente, superior a todos y omnipresente. Es infinito y escapa a la comprensión humana, aunque se lo puede conocer por medio de su autorrevelación. Es digno para siempre de reverencia, adoración y servicio por parte de toda la creación. (Deut. 6:4; Mat. 28:19; 2 Cor. 13:14; Efe. 4:4-6; 1 Ped. 1:2; 1 Tim. 1:17; Apoc. 14:7) Previo Siguiente
- Churches P-Z | Iglesias Adventistas de Puerto Rico
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- Creencia #26 | Iglesias Adventistas de Puerto Rico
Doctrina del Tiempo del Fin La tierra, como la conocemos, tiene un fin pues Dios quiere que la humanidad retorne a su estado original. Con este propósito nos ha revelado sus plan para ponerle fin al dolor y la tristeza en el Universo. En la actualidad investiga quiénes vivieron siendo cómplices de su plan, con la promesa que lo conocerán cara a cara, en un mundo sin dolor y siendo libres de crear y explorar eternamente. 26. LA MUERTE Y LA RESURRECCIÓN: El ejército filisteo se dirigió a Sunem, estableció su campamento y se preparó para atacar a Israel. La estrategia poco optimista del rey Saúl colocó al ejército de Israel en el cercano monte de Gilboa. En el pasado, la seguridad que Saúl tenía de la presencia de Dios lo capacitó para guiar a Israel sin temor alguno contra sus enemigos. Pero había dejado de servir al Señor, y cuando el apóstata rey trató de comunicarse con Dios acerca de la batalla que se acercaba, Dios rehusó comunicarse con él. El temor al futuro incierto y sombrío pesaba grandemente sobre Saúl. Si tan solo Samuel estuviera allí... Pero Samuel había muerto y ya no podía contar más con él. ¿O quizás podría? Saúl localizó a una médium que había escapado de la persecución que él había ordenado contra todos los brujos, la visitó y quiso saber por su medio cuáles serían los resultados de la batalla del día siguiente. Primero le pidió que trajera a Samuel ante su presencia. Durante el trance, la médium “vio un espíritu ascender de la tierra”. Este espíritu informó al ansioso rey que Israel no solo perdería la guerra, sino que él y sus hijos morirían (ver 1 Sam. 28). La predicción se cumplió. Pero ¿era realmente el espíritu de Samuel el que hizo la predicción? ¿Cómo podría un médium, condenado por Dios, tener poder sobre el espíritu de Samuel, el profeta de Dios? Y, ¿de dónde vino Samuel? Si no fue el espíritu de Samuel el que habló a Saúl, ¿quién era? Veamos lo que la Biblia enseña en cuanto a la muerte, la comunicación con los muertos y la resurrección. La paga del pecado es la muerte. Pero Dios, el único que es inmortal, otorgará vida eterna a sus redimidos. Hasta ese día, la muerte constituye un estado de inconsciencia para todos los que han fallecido. Cuando Cristo, que es nuestra vida, aparezca, los justos resucitados y los justos vivos serán glorificados, todos juntos serán arrebatados para salir al encuentro de su Señor. La segunda resurrección, la resurrección de los impíos, ocurrirá mil años después. (Rom. 6:23:1 Tim. 6:15,16; Ecl. 9:5, 6: Sal. 146:3, 4; Juan 11:11- 14; Col. 3:4; 1 Cor. 15:51-54; 1 Tes. 4:13-17; Juan 5:28,29; Apoc. 20:1-10) Previo Siguiente
- Creencia #23 | Iglesias Adventistas de Puerto Rico
Doctrina de la Vida Cristiana Dios en la figura de Jesús vivo una vida humana en su máxima expresión de santidad. En ese sentido Jesús es nuestro ejemplo. Creemos en un cristianismo holístico, que impacta todas las áreas de la vida. Por tal razón, aspiramos a que nuestras vidas sean de inspiración para quienes nos rodean, por ser positivas y equilibradas, cuidando nuestro cuerpo, refinando la mente y el espíritu. 23. EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA: EL HOGAR ES EL AMBIENTE PRIMARIO para la restauración de la imagen de Dios en los seres humanos. Dentro de la familia, el padre, la madre y los hijos pueden expresarse libremente, y suplir sus necesidades mutuas en lo que se refiere a pertenecer a un grupo social, al amor y la intimidad. Aquí se establece la identidad y se desarrollan los sentimientos de valía personal. El hogar es también el lugar en que, por la gracia de Dios, se practican los principios del verdadero cristianismo, y sus valores se transmiten de una generación a la siguiente. La familia puede ser un lugar en el cual reine gran felicidad. Por otra parte, también puede ser la escena de terrible sufrimiento. La vida familiar armoniosa demuestra la verdadera aplicación de los principios del cristianismo, y revela el carácter de Dios. Desgraciadamente, la manifestación de estas características es sumamente rara en los hogares modernos. En vez de ella, muchas familias demuestran los pensamientos e intenciones del corazón humano egoísta: Peleas, rebeliones, rivalidades, ira, actitudes impropias, y aun crueldad. Sin embargo, estas características no eran parte del plan original de Dios. Jesús dijo: “Al principio no fue así” (Mat. 19:8). El sábado y el matrimonio son dos de los dones originales que Dios le concedió a la familia humana. Fueron dados con el fin de proveer el gozo del reposo y de pertenencia, sin limitaciones de tiempo, lugar o cultura. El establecimiento de estas dos instituciones culminó la creación de este mundo que realizó Dios. Fueron su toque final, lo mejor de los excelentes dones que le concedió a la humanidad en la creación. Al establecer el sábado, Dios les concedió a los seres humanos un tiempo de reposo y renovación, una ocasión para gozar de comunión con él. Al crear la primera familia, estableció la unidad social básica para la humanidad, dándole un sentido de pertenencia y proveyendo una oportunidad para que sus miembros se desarrollasen como individuos completos en el servicio a Dios y a los demás. El matrimonio fue establecido por Dios en el Edén y confirmado por Jesús para que fuera una unión para toda la vida entre un hombre y una mujer, en amante compañerismo. Para el cristiano, el matrimonio es un compromiso con Dios y con el cónyuge, y debiera celebrarse solo entre personas que participan de la misma fe. El amor mutuo, el honor, el respeto y la responsabilidad constituyen la estructura de esa relación, que debe reflejar el amor, la santidad, la intimidad y la perdurabilidad de la relación que existe entre Cristo y su iglesia. Con respecto al divorcio, Jesús enseñó que la persona que se divorcia, a menos que sea por causa de relaciones sexuales ilícitas, y se casa con otra persona, comete adulterio. Aunque algunas relaciones familiares estén lejos de ser ideales, los consortes que se dedican plenamente el uno al otro pueden, en Cristo, lograr una amorosa unidad gracias a la dirección del Espíritu y a la instrucción de la iglesia. Dios bendice a la familia y quiere que sus miembros se ayuden mutuamente hasta alcanzar la plena madurez. Los padres deben criar a sus hijos para que amen y obedezcan al Señor. Deben enseñarles, mediante el precepto y el ejemplo, que Cristo disciplina amorosamente, que siempre es tierno, que se preocupa por sus criaturas, y que quiere que lleguen a ser miembros de su cuerpo, la familia de Dios. Una creciente intimidad familiar es uno de los rasgos característicos del último mensaje evangélico. (Gén. 2:18-25; Mat. 19:3-9; Juan 2:1-11; 2 Cor. 6:14; Efe. 5:21-33; Mat. 5:31,32: Mar. 10:11,12; Luc. 16:18; 1 Cor. 7:10,11; Éxo. 20:12; Efe. 6:1-4; Deut. 6:5-9; Prov. 22:6; Mal. 4:5, 6) Previo Siguiente
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