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Doctrina de Dios

Dios es amor, poder y esplendor. Por amor decidió crearnos y desea una conexión íntima con la humanidad. Sus características principales son maravillosas, es lento para la ira y grande en misericordia.Busca comunicarse aun con la humanidad a través de muchas maneras. Es un misterio; Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo.

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DIOS EL ESPÍRITU SANTO • Si bien es cierto que la crucifixión había confundido, angustiado y aterrado a los seguidores de Jesús, la resurrección, en cambio, llevó el amanecer a sus días. Cuando Cristo quebrantó las ataduras de la muerte, el reino de Dios amaneció en sus corazones.

 

Ahora, sus almas ardían con un fuego que no se podía apagar. Desaparecieron las diferencias que tan solo pocas semanas antes habían levantado perversas barreras entre los discípulos. Confesaron sus faltas los unos a los otros y abrieron más completamente sus corazones para recibir a Jesús, su Rey que había ascendido.

 

La unidad de este rebaño una vez esparcido, creció a medida que pasaban los días en oración. En un día inolvidable, se hallaban alabando a Dios cuando en medio de ellos se oyó un ruido como el rugido de un tornado. Como si el fuego que ardía en sus corazones se estuviese haciendo visible, lenguas de fuego descendieron sobre cada cabeza. Como un fuego consumidor, el Espíritu Santo descendió sobre ellos.

 

Llenos del Espíritu, los discípulos no pudieron contener su nuevo amor y gozo ardiente en Jesús. En forma pública, y llenos de entusiasmo, comenzaron a proclamar las buenas nuevas de salvación. Atraída por el sonido, una multitud de ciudadanos locales mezclados con peregrinos de muchas naciones se reunió junto al edificio. Llenos de asombro y confusión, escucharon —en su propio lenguaje— poderosos testimonios relativos a las poderosas obras de Dios, expresados por galileos sin educación.

 

“No comprendo —decían algunos—; ¿qué significa esto?” Otros procuraban quitarle importancia, diciendo: “Están ebrios”. "¡No es así!”, exclamó Pedro, haciéndose oír por encima de las voces de la multitud. “Son solo las nueve de la mañana. Lo que ustedes han oído y visto está sucediendo porque el Cristo resucitado ha sido exaltado a la mano derecha de Dios y ahora nos ha concedido el Espíritu Santo” (ver Hech. 2).

 

La Biblia revela que el Espíritu Santo es una persona, no una fuerza impersonal. Declaraciones como ésta: “Ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros” (Hech. 15:28), revelan que los primeros creyentes lo consideraban una persona. Cristo también se refirió a él como a una persona distinta. “Él me glorificará —declaró el Salvador—; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Juan 16:14). Las Escrituras, al referirse al Dios triuno, describen al Espíritu como una persona (Mat. 28:19; 2 Cor. 13:14).

Dios el Espíritu Eterno desempeñó una parte activa con el Padre y el Hijo en la creación, la encarnación y la redención. Inspiró a los autores de las Escrituras. Infundió poder a la vida de Cristo. Atrae y convence a los seres humanos, y renueva a los que responden y los transforma a la imagen de Dios. Enviado por el Padre y el Hijo para estar siempre con sus hijos, concede dones espirituales a la iglesia, la capacita para dar testimonio en favor de Cristo y, en armonía con las Escrituras, la guía a toda la verdad.

 

(Gén. 1:1,2; Luc. 1:35; 4:18; Hech. 10:38; 2 Ped. 1:21; 2 Cor. 3:18; Efe. 4:11, 12; Hech. 1:8; Juan 14:16-18,

Juan 14:26; 15:26, 27; 16:7-13).