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Dios en la figura de Jesús vivo una vida humana en su máxima expresión de santidad. En ese sentido Jesús es nuestro ejemplo. Creemos en un cristianismo holístico, que impacta todas las áreas de la vida. Por tal razón, aspiramos a que nuestras vidas sean de inspiración para quienes nos rodean, por ser positivas y equilibradas, cuidando nuestro cuerpo, refinando la mente y el espíritu.

Doctrina de la Vida Cristiana

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EL SÁBADO  •  En compañía con Dios, Adán y Eva exploraron su hogar paradisíaco.

 

El paisaje era maravilloso, indescriptible. Mientras el sol se ponía lentamente ese primer viernes, el sexto día de la creación, y comenzaban a brillar las estrellas, “vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” (Gén. 1:31). De este modo, Dios terminó su creación de “los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos” (Gén. 2:1).

 

Pero si bien es cierto que el mundo que Dios acababa de completar era incomparablemente hermoso, el mayor don que el Creador podía concederle a la pareja recién creada era el privilegio de mantener una relación personal con él. Por eso les dio el sábado, un día especial de bendición, camaradería y comunión con su Creador.

 

El sábado ocupa un lugar central en nuestra adoración a Dios. Como recordativo de la creación, revela la razón por la cual Dios debe recibir nuestra adoración: Es el Creador, y nosotros somos sus criaturas. “Por lo tanto, el sábado forma parte del fundamento mismo del culto divino, por cuanto enseña de la manera más impresionante esta gran verdad, lo cual no hace ninguna otra institución. La verdadera razón del culto a Dios, no solo del que se le tributa en el séptimo día, sino de toda adoración, se encuentra en la distinción que existe entre el Creador y sus criaturas. Este hecho sobresaliente nunca puede llegar a ser obsoleto, y jamás debe ser olvidado”. Dios instituyó el sábado con el fin de mantener para siempre esta verdad ante la raza humana.

El bondadoso Creador, después de los seis días de la creación, descansó el séptimo día, e instituyó el sábado para todos los hombres como un monumento conmemorativo de la Creación. El cuarto mandamiento de la inmutable ley de Dios requiere la observancia del séptimo día, sábado, como día de reposo, adoración y ministerio en armonía con las enseñanzas y la práctica de Jesús, el Señor del sábado. El sábado es un día de agradable comunión con Dios y con nuestros hermanos. Es un símbolo de nuestra redención en Cristo, una señal de nuestra santificación, una demostración de nuestra lealtad y una anticipación de nuestro futuro eterno en el reino de Dios. El sábado es la señal perpetua del pacto eterno entre él y su pueblo. La gozosa observancia de este tiempo sagrado de una tarde a la otra tarde, de la puesta de sol a la puesta de sol, es una celebración de la obra creadora y redentora de Dios.

 

(Gén. 2:1-3; Éxo. 20:8-11; Luc. 4:16; Isa. 56:5, 6; 58:13,14;Mat. 12:1-12; Éxo. 31:13-17; Eze. 20:12,20; Deut. 5:12-15;

Heb. 4:1-11; Lev. 23:32; Mar. 1:32).